Pintores en la Casa

Relato acerca de como se incrementa la desesperación al tener pintores en la casa.

Pintores en la casa

Si me pregunto cual fue la motivación al elegir este tema, creo que fue la desesperación.

Cuando nos mudamos a una casa nueva, recién pintada, todo luce bien.

Con el paso del tiempo, el polvo, el hollín, comienzan a hacer estragos en cortinados, alfombras y tapizados. Esos elementos, mal que mal, podemos lavarlos, renovarlos o cambiarlos.

Si de pintura se trata, el paso del tiempo es implacable. Comienza a opacarse, cuartearse, rajarse.La solución no es tan sencilla y más si acumulamos muebles, libros, adornos y recuerdos. Estos elementos son nuestro acervo cultural, nuestra historia, nuestra cultura. Son nuestro tesoro.

En el último caso debemos acudir a los pintores. Mal necesario y desesperante, si para colmo de males debemos convivir con ellos.

Los pintores no entienden lo que significa ir por partes. No comprenden nuestra necesidad de salvaguardar nuestros preciosos objetos de colección, nuestros tesoros.

Para ellos, siempre lo importante es la pintura. Si el rasqueteo implica sumergir en un polvillo denso a nuestros libros, muebles o recuerdos, eso no tiene importancia. Si al mover un mueble rayan un piso, tampoco importa. Lo que importa es la pintura.

Si usted les dice: Empiecen y terminen un cuarto, con la finalidad de preservar sus preciados objetos, Ellos dirán: Ahh pero mientras se seca el enduído rasqueteamos el pasillo y mientras  se rasquetéan los marcos de las puertas, enduímos el cielorraso.

Y así, poco a poco, invaden todas las jurisdicciones territoriales de su propiedad al mismo tiempo.

Usted se da cuenta que ya no tiene un sitio donde acomodarse, ni una silla disponible para sentarse (al menos sin polvo) y el desasosiego y la desesperación comienzan a hacer estragos en su sistema nervioso. La inquietud tiende a complicarse cuando tiene que vestirse y no encuentra ni los zapatos ni los abrigos. O, si los encuentra, no están en condiciones de lucirse sin antes pasar por la tintorería.

A pesar de que aun puede refugiarse mentalmente en la fantasía de que pronto se irán y usted recobrará su espacio, su privacidad, y que todo va a quedar limpio y hermoso, la exasperación comienza a hacerse notar cuando la situación se prolonga por más de dos semanas. Ahora, le molesta que los pintores se cuelguen al teléfono celular, que tomen mate, que  fumen. o coman. Usted solo quiere que avancen. Quiere ver un cuarto, por lo menos uno, terminado de principio a fin. Recuperar un sitio para sí mismo  que hasta podría ser el baño.

Pero eso no será posible, porque no hay lugar donde no quede detalle por terminar.

No tengo una receta para sobrevivir a esta incómoda situación. Como diría mi abuela: Hay que aguantar, porque todo pasa.

Búsqueda personalizada
INICIO